¿Qué causa los calambres musculares durante el ejercicio?

¿Quién no ha tenido alguna vez calambres musculares? Éstos son un problema común entre los deportistas, y consisten en una contracción muscular repentina, involuntaria y dolorosa durante o después del ejercicio. La aparición de calambres es bastante imprevisible y las causas que los originan no se conocen bien, aunque existen varias hipótesis.

Causas comunes por las que se producen los calambres musculares

Tipos y prevalencia de los calambres musculares

Muchos atletas han experimentado calambres musculares durante o después del ejercicio, en algún momento de su carrera deportiva. Es difícil evaluar cuántos atletas sufren calambres musculares, ya que algunos pueden sufrirlos sólo ocasionalmente, mientras que los calambres pueden ser un problema recurrente para otros. También hay diferentes tipos de calambres, desde los pequeños calambres en músculos pequeños que se resuelven rápidamente hasta los grandes calambres en todo el cuerpo que causan dolor durante horas o incluso días. Los estudios también pueden informar y definir los calambres de forma diferente (1). Estos factores dificultan la estimación de la prevalencia de los calambres, pero una gran encuesta realizada a 2.600 triatletas sugirió que el 67% de los participantes informó de algún nivel de calambres durante o después del ejercicio, mientras que el 4% había experimentado calambres graves (2).

Factores de riesgo

Los calambres parecen ser más comunes en los atletas que participan en deportes de resistencia, quizás debido a su larga duración y naturaleza repetitiva, aunque pueden ocurrir en cualquier actividad deportiva. Se han asociado varios factores de riesgo con los calambres, como la edad avanzada, las enfermedades cardiovasculares y las condiciones de calor y humedad. Sin embargo, la mayoría de estos factores de riesgo sólo se correlacionan con los calambres, y no son las causas de los mismos. Existen dos posibles causas principales, cada una de ellas con méritos, aunque ninguna de ellas puede explicar completamente los calambres por sí sola.

Alteración del equilibrio electrolítico y del estado de hidratación

Esta es la explicación clásica de los calambres musculares: la deshidratación y la pérdida de electrolitos a través del sudor pueden provocar calambres musculares. Dado que los electrolitos son necesarios para el correcto funcionamiento de los músculos, incluida su contracción y relajación, es plausible que el agotamiento de los electrolitos (tanto en la sangre como en el músculo) provoque una contracción muscular alterada e incontrolada (es decir, calambres).

La explicación habitual de los calambres musculares se debe a la deshidratación y la pérdida de electrolitos a través del sudor

Las primeras pruebas de esta explicación proceden de estudios realizados en los años 20 y 30 con trabajadores de la industria pesada (mineros, siderúrgicos y fogoneros), que realizaban trabajos físicamente exigentes, a menudo en condiciones de calor y con gruesas prendas de protección. Estos estudios mostraron en su mayoría que los calambres estaban asociados a la pérdida de electrolitos a través del sudor, aunque la deshidratación no siempre estaba implicada ya que los trabajadores bebían grandes cantidades de agua corriente. En concreto, se implicó la hiponatremia (bajas concentraciones de sodio en la sangre), que puede causar síntomas si se deja el tiempo suficiente, como náuseas, confusión o incluso coma. Un interesante estudio dio a los trabajadores de una acería agua corriente para que bebieran durante todo el día, mientras que en otra fábrica cercana se les dio una bebida de sodio. En la acería en la que se suministró la bebida de sodio, la incidencia de calambres disminuyó drásticamente.

Los deportistas que padecen calambres, suelen sufrir mayores pérdidas de sodio durante el ejercicio y también tienden a beber más agua en comparación con las bebidas con electrolitos.

Hay pruebas más recientes que analizan los calambres específicamente en los atletas. Aunque muchos de los estudios han sido pequeños, han demostrado que las pérdidas de sodio durante el ejercicio tienden a ser mayores en los atletas que experimentan calambres, que también tienden a beber más agua corriente en comparación con las bebidas con electrolitos, lo que puede contribuir. Otros estudios han intentado desencadenar calambres con protocolos de ejercicio exhaustivo, y uno de ellos demostró que beber bebidas con carbohidratos y electrolitos para reponer las pérdidas de sudor retrasaba el tiempo que tardaban los sujetos en experimentar calambres. Por supuesto, las condiciones de trabajo de los obreros industriales de principios del siglo XX no son directamente comparables a las condiciones deportivas, y las condiciones igualmente arduas son poco comunes. Sin embargo, estos estudios proporcionaron las primeras sugerencias de que el desequilibrio electrolítico podría causar calambres musculares.

Alteración del control neuromuscular

Aunque los calambres suelen producirse durante el ejercicio prolongado en el calor, también pueden producirse sin deshidratación o desequilibrio electrolítico y en ambientes frescos. Por lo tanto, debe haber otras causas para los calambres que se producen en estas condiciones. Los calambres pueden ser desencadenados por actividades que van más allá del ejercicio, incluidas las actividades repetitivas de pequeños grupos musculares como teclear, escribir o pulsar botones. Se ha sugerido que los calambres podrían estar causados por una actividad anormal del nervio que controla la actividad muscular, originada en el sistema nervioso central. Sin embargo, la causa de la «anormalidad» no estaba, ni está, clara, aunque se sugiere que está causada por el aumento de la fatiga. Se cree que el aumento de la fatiga provoca una mayor activación muscular, mientras que la inhibición de la activación excesiva que normalmente controla la contracción se reduce.

Esto conduce a una contracción incontrolada, lo que da lugar a un calambre muscular.

El control del sistema nervioso de los calambres es difícil de estudiar

Para estudiar el impacto del control del sistema nervioso sobre los calambres, se desarrollaron estudios para desencadenarlos. Los calambres durante el ejercicio son notoriamente imprevisibles y, por tanto, difíciles de estudiar, por lo que en varios estudios se utilizó la activación eléctrica de los músculos para provocarlos. En un estudio se proporcionó a los sujetos una bebida con electrolitos o simplemente agua, pero esto no redujo la incidencia de los calambres provocados por la activación eléctrica. También se ha demostrado que los atletas propensos a los calambres necesitan menos estimulación eléctrica de los nervios para desencadenarlos. Cuando estos nervios se «bloquean» con un anestésico, se necesita más estimulación para desencadenar los calambres. Todas estas pruebas apoyan la idea de que existe un mecanismo relacionado con los nervios que puede desencadenar los calambres. No se sabe si estos calambres estimulados eléctricamente son similares a los provocados por el ejercicio, pero son una de las formas más fáciles de estudiar los calambres musculares.

La evidencia científica, apoya la idea de que existe un mecanismo relacionado con los nervios que puede desencadenar calambres

¿Qué causa los calambres?

Los calambres son, sin duda, más comunes cuando se hace ejercicio en el calor, donde la tasa de sudoración es alta y se produce una depleción de electrolitos. Sin embargo, los calambres también pueden producirse en momentos en los que no se ha producido el agotamiento de electrolitos/deshidratación. En estas condiciones, es más probable que los calambres sean causados por la alteración del control de la contracción muscular por parte de los nervios, como resultado de la fatiga. Sin embargo, los mecanismos exactos por los que esto ocurre no se conocen bien debido a las dificultades asociadas al estudio de los calambres. Cada mecanismo se aplica de forma diferente en distintas situaciones, y aunque no comprendamos del todo los mecanismos, esto no es necesario para saber si un tratamiento es eficaz o no. Esté atento a este espacio para un blog sobre la prevención y el tratamiento de los calambres musculares.

Referencias

Maughan RJ, Shirreffs SM. Calambres musculares durante el ejercicio: Causas, soluciones y preguntas pendientes. Sports Med. 49(Suppl 2):115-24, 2019

Kantorowski P, Hiller W, Garrett W, Douglas P, Smith R, O’Toole M. Estudios de calambres en 2600 atletas de resistencia. Med Sci Sports Exerc. 22(2):S104, 1990

Dill D, Bock A, Edwards H, Kennedy P. Fatiga industrial. J Ind Hyg Toxicol. 18:417-31, 1936

Talbott J. Calambres por calor. Medicine. 14:323-76, 1935

Jung A, Bishop P, Al-Nawwas A, Dale R. Influencia de la hidratación y la suplementación de electrolitos en la incidencia y el tiempo de aparición de los calambres musculares asociados al ejercicio. Journal of Athletic Training. 40(2):71-5, 2005

Minetto M, Botter A. Elicitability of muscle cramps in different leg and foot muscles. Muscle Nerve. 40(4):535-44, 2009

Minetto M, Holobar A, Botter A, Ravenni R, Farina D. Mechanisms of cramp contractions: peripheral or central generation. J Physiol. 589(23):5759-7, 2011

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