Setas, apoyando a tu sistema inmune.

El otoño es estación de setas. La mayoría de las setas crecen durante el otoño, y el resto en primavera. Su aparición se suele dar cuando el sol vuelve a calentar el suelo tras un periodo de lluvias.

Definimos SETA como la parte visible del hongo, su fruto, y sistema reproductor. Éstos utilizan las setas para emitir grandes cantidades de esporas. De hecho, una única seta puede producir miles de millones.

En cuanto a su valor nutritivo, las setas (en fresco) son un 90% agua. El resto son proteínas, hidratos de carbono y una mínima cantidad de grasa (menos de un 1%). Además, cuentan con algunas vitaminas de los grupos A, B y D.

Valores nutricionales del champiñón

Al igual que sucede con las crucíferas, las virtudes de las setas pasan por protegernos de agentes patógenos externos como bacterias, virus, etc. Su método de actuación consiste en proveer de energía a nuestras defensas, manteniendo en alerta el sistema inmunológico.
Le echan una mano al hígado en la labor de eliminación de toxinas, debido en gran parte, por su contenido en selenio.
Son una gran fuente de antioxidantes, manteniendo el orden del crecimiento celular.


También son eficaces en el control del azúcar plasmático, así como en el equilibrio del colesterol y triglicéridos.

La mejor variedad a nivel inmunológico, son las Shiitake, que se pueden consumir salteadas, guisadas o en paté. Los champiñones son las setas mas habituales de encontrar todo el año en tiendas y supermercados. Lo ideal sería consumirlas frescas y de temporada, pero también se encuentra buenas variedades congeladas o formando parte de un mix.

Setas hay muchas (de cardo, champiñón, oronja, de San Jorge, níscalo, shimeji, …) y cada una casa bien con un tipo de cocción. Lo mejor es preguntar en tu comercio o mercado local.

No dudes en incorporarlas en tu menú mensual.

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